Hacia mucho que no escribía por aquí pero, casualmente, me he enterado de una práctica que, sin llegar a ser ilegal, constituye (en mi opinión) una auténtica vergüenza toda vez que se aprovecha del desconocimiento de mucha gente para sacarles los cuartos con una inversión cercana a cero, y he creído necesario denunciarla
Todo empieza, como suele pasar con estas cosas, con una charla entre amigos. Un amigo, funcionario de Justicia, me comentó de pasada que, últimamente, el correo electrónico del Registro Civil donde trabajaba recibía decenas de solicitudes de certificados desde una asesoría domiciliada a más de 400 kilómetros. Desechada la hipótesis de que tanta gente se hubiera podido desplazar en algún momento desde la localidad en que se encuentra el Registro Civil a la localidad en que se halla la asesoría, mi amigo creía que alguien estaba recopilando los datos de personas fallecidas (casi siempre eran certificados de defunción) para luego usarlos en algún tipo de estafa. Por curiosidad y para comprobar si su teoría podía tener algo de cierta, decidimos buscar la asesoría por internet y, lo que descubrimos, fue algo bastante menos enrevesado.
El asunto funciona así: la Administración ofrece ya varios servicios por internet, la mayoría gratuitos. Este sería el caso, por ejemplo, de los certificados de nacimiento, matrimonio o defunción expedidos por los Registros Civiles, para cuya obtención basta con rellenar un cuestionario en la página del Ministerio de Justicia, llegando el certificado por correo postal a la dirección que se indique en pocos días y, lo que es más importante, sin coste alguno.
Pues bien, algunos avispados, sabiendo esto, se ofrecen por la red a "facilitar" estas gestiones. Así, en sus páginas, permiten seleccionar diversos trámites (todos los cuáles se pueden realizar por vía telemática a través de las páginas oficiales) y, una vez elegido el que interesa, enlazan a un formulario donde se solicitan los mismos datos requeridos por la Administración. El formulario se rellena, se envía y, entonces, como ya os imagináis, llega lo mejor: un nuevo formulario para introducir los datos de la tarjeta.
Porque claro, estas "facilidades" no van a ser gratis, que va. Por el contrario, por un certificado de nacimiento que, como dijimos, el Ministerio de Justicia expide gratuitamente a cualquier ciudadano que lo pida, cobran una cantidad que oscila entre veinte y treinta euros. Ahí es nada.
Por tanto, esta práctica supone dos estafas. En primer lugar, nos estafan a todos en cuanto se valen de servicios públicos, pagados por todos para que presten sus servicios gratuitamente a todos los ciudadanos.
Y, en segundo lugar, estafan a personas que, por desconocimiento, pagan unas tarifas abusivas por algo que tienen derecho a recibir sin coste alguno, personas que normalmente acaban de perder a un ser querido (los certificados de defunción son su principal fuente de ingresos) o que no conocen nuestro sistema (los emigrantes son uno de sus principales clientes).
Lo peor de todo es que estas páginas no andan escondidas por la red esperando que algún incauto despistado las enlace sin darse cuenta. No. Por el contrario, el posicionamiento de las mismas es envidiable. Basta con escribir "certificado de defunción" en la barra de Google para comprobar que, incluso por delante del Ministerio de Justicia, ya hay páginas que ofrecen este tipo de servicios. Y, bajando un poco más, aparecen otras igual de espléndidas.
Si, al igual que a mí, este tipo de prácticas te parecen una vergüenza, coméntalo con tus conocidos. Cuanta más gente lo sepa, de menos personas podrán aprovecharse.
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